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En ocasiones, nos encontramos con la típica llamada interesándose por conocer el precio de un detective privado, bien por horas o presupuesto cerrado, curiosamente, sin interesarse por ninguna otra circunstancia, máxime, cuando en investigación privada las hay y muy importantes, porque no hay que olvidar la importancia de los asuntos que se tratan, así como los datos e informaciones que se utilizan y/o obtienen, en ocasiones, de máxima importancia para el solicitante del servicio, por ello, sorprende que solo precisen y les preocupe buscar el detective privado más barato.

En general, los bufetes de abogados, profesionales, empresas o clientes particulares, cuando necesitan los servicios profesionales de un detective privado acuden a… profesionales, es lógico, cuya garantía de éxito en la investigación les hace obviar la de “aficionados o intrusos”; no obstante, siempre hay alguno que no valora la profesionalidad, sino que busca que sea barato, y no solo barato, sino el detective privado más barato, pero la experiencia nos ha enseñado, que en investigación privada los sucedáneos nunca resultan más baratos, sino todo lo contrario, más caros, porque al final carecen de resultados, y eso es lo importante, los resultados, y nunca el hecho de ser el detective privado más barato.

¿Por qué elegir al detective privado más barato?

Para alguien que no es conocedor del sector de la investigación privada, quizás pueda tener lógica buscar al detective privado más barato, ya que al invertir menos dinero, presupone que ahorran costes. Es por esa razón que surgen preguntas como:
¿Por qué debería pagar más por un informe de solvencia, cuando puedo hacerlo online por menos dinero si lo pido a Axesor o a Informa? ¿No es lo mismo?
¿Por qué debería pagar a un despacho de detectives unos honorarios mayores cuando puedo encontrar a un detective privado más barato? Después de todo, contratando con el que ofrece el precio más barato, puedo obtener el doble de horas de investigación que con otro despacho de detectives, pero lo que importa no es que se investiguen muchas horas, sino que se investigue en la forma correcta y se obtengan los resultados para lo cual fue contratado el servicio, de lo contrario sería malgastar el dinero.

Sin embargo, el contratar al detective privado más barato, no suele salir como se espera, porque contratando a un profesional de la investigación privada, con honorarios de mercado, y la necesaria experiencia, puede realizar la correspondiente investigación en menos tiempo, y a la vez, obtener resultados; por el contrario, aquél que ofreció los servicios de detectives más baratos, quizás por la falta de profesionalidad, suelen emplear muchas más horas, además de no obtener los resultados esperados, con los perjuicios que ello le acarrea al contratante del servicio de investigación, en consecuencia, estos que presumen de ser más baratos, resultan, sin duda alguna, más caros, tanto económicamente como en la falta de resolución del asunto en cuestión.

Lo barato sale caro

Hace unas semanas, un abogado acudió a nuestro despacho, con el fin de encontrar soporte mediante aportación de pruebas para un juicio a celebrar próximamente; la cuestión era la necesidad de localizar a dos testigos esenciales, para poder entrevistarse con ellos y obtener información esencial del caso.
Nos comenta el letrado, que su cliente, estaba trabajando con otro socio que tenía un conocido suyo, el cual, era detective, si bien, esperaba que nosotros también pudiéramos ayudarle, ya que estaba muy contento con nuestro despacho de detectives, ello, por anteriores servicios que habíamos realizado para su despacho. Finalmente, el otro socio le convenció para encargar la investigación con su detective, principalmente, porque la minuta era más barata, llegando incluso a la mitad del precio medio del habitual del sector.

Obviamente no entraré en opinar al respeto, puesto que la decisión de cada cliente es totalmente respetable; si bien, si señalar, que la escasa experiencia del profesional (poco tiempo en el sector y falta de medios) y en su caso, la falta de asesoramiento profesional, llevando como única referencia ser el detectives más barato. El asunto se trataba de una localización de personas, en este caso, testigos de un caso; este tipo de servicio, en principio, si se cuenta con la información necesaria (como era en este caso) no reviste demasiada complicación. Además, una de las personas tenía un nombre poco común, es decir que no era el típico Martínez o Fernández. Por lo que, en general, su localización suele ser más fácil.

Tres semanas más tarde, el cliente volvió a llamar al despacho, muy nervioso, me dijo que estaba en una situación desesperada, ya que no se localizaba a la persona, la fecha del juicio se acercaba y no sabía qué hacer. Ante dicha situación, optó por contratar los servicios de nuestro despacho de detectives; comenzada la investigación de inmediato, al final de esa misma jornada, habíamos podido obtener la información y datos necesarios para ubicar a los testigos en una localidad cercana. Con el fin de constatar y verificar los datos obtenidos, nos desplazamos a dicha ciudad y pudimos ratificar el domicilio del testigo y su presencia en el mismo, con lo cual, al cliente le fue posible llevar a cabo la entrevista con dichos testigos.

Obviamente, el cliente estaba emocionado, después de tres semanas sin obtener dato alguno, por parte del detective que contrató por ser más barato, nuestro despacho en apenas dos días pudo localizar la ubicación de los testigos tan importantes para el juicio pendiente, señalando, que fue un éxito total para nuestro cliente, Días más tarde, nos volvió a llamar el cliente, disculpándose por la situación, y que había aprendido, que a veces lo más barato resulta más caro.

Como sería fácil deducir, hay cierta cantidad de casos y situaciones de similares características, de clientes que optaron, en principio, por el detective privado más barato, señalando, que algunos casos, la falta de experiencia y medios, ha llegado a perjudicar de tal forma la investigación, que ya no ha sido posible llevarla a cabo de nuevo, ello, porque los investigados se han percatado de la actuación de investigación de que eran objeto, motivando con ello la alerta permanente y controles exhaustivo para impedir obtener los pretendidos resultados.

Con el único motivo de exponer la situación en algunos casos, señalar, por ejemplo, a un detective, que su forma de publicitarse era ofrecer los servicios a los precios más baratos, sin embargo, cuando le solicitan una investigación de campo, con el fin de obtener datos y testimonios de testigos presenciales del caso un cuestión, para defensa en un caso de demanda por una cuantía muy importante económicamente; por el motivo que fuese, bien la falta de experiencia en esos asuntos, la falta de medios o por cualquier otra razón, el caso es que después de un mes de investigación los resultados se recogían en medio folio, ni que decir tiene, que cuando acudieron a nuestro despacho para tratar de enmendar la situación, ya no fue posible, por un lado porque no había ya tiempo, y por otra, porque los propios clientes reconocieron que el “asunto estaba quemado”; ¿En consecuencia, de que sirve contratar los servicios más baratos, si no ayudan a resolver el problema por el cual se solicitan dichos servicios?.

Por otro lado, podemos mencionar el asunto de unos empresarios, que para conocer si una determinada persona era la adecuada para ocupar un puesto en concreto, optaron por solicitar el típico informe personal que suelen realizar algunas empresas de información que hay en el mercado, referente a solvencia y antecedentes profesionales. El resultado de dicho informe, fue positivo, es decir, el solicitante del empleo era una persona apta profesionalmente, sin tacha alguna al respecto, sin embargo, como estas empresas no pueden investigar (exclusividad de los detectives privados, Ley 5/2014, seguridad privada, art. 5.2), mas tarde resultó, que el buen profesional, en realidad era un estafador, casi profesional, con lo cual, el perjuicio a la empresa fue muy importante, y todo ello, por contratar los servicios más baratos.

¿Vale la pena elegir un detective por el precio?

En este punto cabe hacerse una pregunta: ¿Es siempre mejor contratar al detective privado más caro?. la respuesta es rápida y contundente, NO. Es evidente, que tener las tarifas u honorarios más caros no es sinónimo de realizar un buen trabajo, hay que tener en cuenta otras circunstancias, como la profesionalidad, experiencia, medios, etc. En los asuntos de investigación privada, el cliente debe tener en cuenta que se trata, en ocasiones, de asuntos que le afectan directa y personalmente, bien asuntos de negocios, de familia, etc. Por esa razón, es importante conocer en qué manos dejamos nuestros asuntos, y esto es lo importante, y no preocuparse por buscar los detectives más baratos. Por ello, un profesional que lleva más de 20 años de éxitos profesionales, es una garantía de realizar el trabajo a conciencia, con seriedad y constancia, siempre al servicio del cliente, el cual, nos trae su problema, y nosotros (cuando es viable) se lo devolvemos solucionado.

En resumen, cuando el único criterio para elegir a un profesional de la investigación es el dinero, se está perdiendo gran parte del criterio necesario para elegir al profesional adecuado, porque el objetivo es obtener resultados. Por ello, contratar al detective privado más barato no es siempre lo mejor, pero contratar al mejor, siempre es más barato.

 

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